Viaje al Atardecer

Los pimientos de Padrón “unos pican, otros no”

Si hay algo increíble en Galicia, es su gastronomía, pero si además has reservado un hotel en A Coruña, no dejes de pasarte por Padrón y probar en su lugar de origen los famosos pimientos de la zona.

Si bien es cierto que esta actividad es propia de valientes o de personas con capacidad para aguantar sabores extremos, abstenerse los cobardes y los que tengan un paladar un poco delicado.

Los pimientos de Padrón son propios de la localidad coruñesa del mismo nombre, aunque su origen lo encontramos en la aldea de Herbón (perteneciente a este municipio), donde se cultivaron estas hortalizas que vinieron tras el descubrimiento de América.

Cuando son pequeños es cuando se produce su recolección, ya que es cuando el sabor cuenta con mayor intensidad. Si se recogen algo más tarde crecen con una forma algo más alargada, similar a los pimientos convencionales y en el caso de que sean de los picantes, su tono es rojo intenso.

Parte de culpa en el cultivo de estos pimientos es de los monjes franciscanos, ya que además de dedicarse a evangelizar por las Indias Occidentales también recogieron algunas semillas, y las sembraron en la huerta del monasterio. Su precio no es precisamente barato si lo comparamos con otros similares que se cultivan en Almería o Marruecos. Para diferenciarlos, sus agricultores llevan tiempo luchando por lograr la Denominación de Origen.

La gracia de comer estos deliciosos pimientos de Padrón es mantener la “intriga” con los picantes, por eso, no son pocos los que se quedan un rato mirando el plato esperando adivinar si se llevarán la desagradable sorpresa de que le toque el picante de verdad o si por el contrario, podrán disfrutar con tranquilidad y soltar la bebida.

La temporada de los pimientos de Padrón comienza aproximadamente por el mes de mayo y se alarga hasta que acaba el verano. En agosto el municipio de Hebrón celebra la fiesta de la cosecha de los pimientos y todos sus habitantes (además de un gran número de turistas), disfrutan de las festividades probando este maravilloso manjar.

Un truco que deberíamos saber es que los primeros que se recolectan son los que menos suelen picar, el sabor se intensifica según llega la recogida de los de agosto y septiembre.

Si has de elegir, elige los más pequeños… son los que menos suelen picar. ¡Suerte!

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