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Bélgica II
Llegamos al segundo y tercer día en mi viaje a Bélgica, donde hoy os hablaré sobre las siguientes ciudades, como ya os comente en el post de presentación:
Día 9: Knokke – Brujas – Gante.
Las primeras os sonarán menos porque son menos conocidas, pero son ciudades que se encuentra en la costa belga, que por curiosidad y recomendación de unos amigos decidimos acercarnos a conocerlas.
Así que, salimos esa mañana de Bruselas, como os comente en el post anterior, para ir directamente a Brujas a reservar una habitación en el F1 más próximo a Brujas, situado en Zeebrugge, una pequeña localidad situada entre Brujas y Knokke. Nos costo unos 40€, el hotel estaba impecable, muy tranquilo y el chico de recepción nos atendió de maravilla y nos facilitó una tarjeta con descuentos, para museos, restaurantes y demás atracciones culturales en la ciudad de Brujas, así que no dudamos en aprovecharlo!
Después decidimos perdernos para conocer pequeños pueblecitos que apenas aparecen en los mapas, dando un rodeo para llegar a Oostende.
Hicimos una parada para comer en un pueblecito donde había 4 casitas contadas (perdonarme pero no recuerdo el nombre
). Y por fin, llegamos a Oostende, donde nunca jamás había pasado tanto frío! Lo que me sorprendió nada más llegar fue, lo bien estructurada que está la ciudad, ya que desde la misma salen al día salen a diario muchos ferrys y barcos, así que hay bastantes parkings para dejar los coches al lado del puerto.
Para aparcar no tuvimos ningún problema, aparcamos cerca del pequeño puerto “deportivo”, donde había unos barcos y veleros espectaculares! Había mucho ambiente para ser una ciudad pequeña, pero es bastante comercial y cuenta con numerosos servicios de hostelería y restauración.

Paseamos por sus calles, visitamos la estación y su catedral; a pesar del frío terminamos dando un paseo por su paseo marítimo y su gran muelle, donde casi me lleva el viento jaja, pero disfrutamos de otro bonito atardecer, al lado del casino de la ciudad y de la playa.
Merendamos un famoso gofre y recorrimos la costa visitando los “pueblecitos” de De Haan y Blankenberge, tengo que decir que me sorprendió ver la cantidad de tranvías que pasaban con frencuencia y que recorrían la costa belga de sur a norte, desde De Panne hasta Knokke, ideal para quien quiera visitarlos y no tenga coche.
Como se nos hizo un poco tarde, decidimos ir a Brujas a cenar y dejar la visita de la ciudad para el día siguiente, pero aún así, como siempre descubrimos un buen restaurante que os quiero recomendar para los que vayáis a visitar la misma. Se llama Sol y Sombra, con este nombre creo que os lo digo todo, no? Pues bien, es un restaurante español regentado por un belga en el que podéis cenar o simplemente tomar algo, pero os encantará ya no sólo como esta ambientado y decorado, sino por el buen trato y su buena comida.
Y así terminamos nuestra segunda jornada, cenando y disfrutando de una gran velada. Ahora os dejo con las fotos del día:
Para terminar y gracias a la oficina de Turismo de Flandes, en los próximos post, os iré contando los eventos que actualmente o proximamente tendrán lugar en las respectivas ciudades.
Al día siguiente, nos despertamos y fuimos directos a Knokke, porque era lo que más cerca nos quedaba, visitamos igualmente sus playas, paseamos por las calles, las cuales me sorprendieron, en especial la C/ Kustlaan, ya que en una ciudad tan pequeña, hay muchísimas tiendas de ropa y de grandes firmas. Puede ser, que debido a su cercanía con Holanda, sea una de las que más turistas holandeses recibe en temporada alta, ya que es una ciudad de vacaciones o segunda residencia para muchos.
Dejamos atrás Knokke, para dirijirnos por una carretera convencional, en perfecto estado siempre y rodeada de naturaleza, a Brujas donde pasamos prácticamente todo el día.
Entramos por el acceso principal de la ciudad de Brujas, donde ya nos anuncian que la misma es Patrimonio de la Humanidad declarado por la UNESCO.
No tuvimos tampoco ningun problema para aparcar, siempre hay sitio, pero ¡no olvidaros de poner el ticket del parquímetro! Llegamos a la Plaza Burg, donde se encuentran varios edificios históricos como el Palacio de Justicia, la Probostía, la Basílica de la Santa Sangre y el Ayuntamiento.
Esta está unida a la plaza principal de la ciudad, la Plaza Markt, a través de c/Breidelstraat, donde encontraremos numerosas tiendas de encaje, típico de la ciudad y chocolaterías/bombonerías, ya que a Brujas se la conoce como la Capital del Chocolate, por contar con más de 40 tiendas en la misma y un museo dedicado al mismo producto. En está última plaza, encontraremos:
- Torre Belfort, a la que podemos subir en horario de 9.30 a 5pm para disfrutar de una panorámica de la ciudad desde sus 83m de altura, tras subir 366 escalones y observar el complicado mecanismo de sus 47 campanas.
- Escultura, en mitad de la plaza en homenaje a Jan de Breydel y Pieter de Coninck, cabecillas de revueltas populares que enfrentaron al pueblo con los franceses en el siglo XIV.
- Palacio de la Provincia o Landhuis, edificio neogótico, anteriormente en su ubicación se encontraba el mercado de paños, en la actualidad se encuentra en él, las oficinas administrativas del oeste de Flandes.
En la misma, encontraréis numerosos comercios tanto de hostelería como comercios de todo tipo. Esta ciudad se puede recorrer, en carruaje de caballos, en bicicleta o incluso en globo, pero yo os recomiendo visitarla a pie para recorrer tranquilamente sus calles, porque nada más a travesar la puerta de la ciudad, pareces estar en un cuento, por la gran belleza de sus calles y sobretodo, por las hermosas fachadas de sus casas.
Si tenéis más tiempo, podéis dedicarlo a visitar museos tan curiosos como el del Chocolate, como os he dicho anteriormente, o el del Diamante, o el de la Patata Frita, entre otros. Además de visitar el importante Beaterio y sus jardínes o la Catedral de San Salvador.
Después de recorrernos gran parte de la ciudad y merendar un super gofre, (creo que no que comido tanto dulce como esta semana en mi vida…
), se nos hizo de noche y decidimos irnos a Gante, donde cenamos en un restaurante sanííísimo, al lado del Puente de San Miguel, donde terminamos el día y nos acostamos pronto para dedicarle al día siguiente todo el día a esta bonita ciudad.
No me enrollo más y os dejo con las fotos del día 3:
¡Espero que os este gustando mi viaje!












