Siempre que acudes a festividades como San Patricio, sabes que además de encontrarte con todo lo relacionado con el día en cuestión, es de suma obligación unirte luego a los irlandeses y disfrutar con ellos el día de su santo patrón. ¡Una festividad que se celebra a mediados de marzo cada año!
Por eso, Rafa Pérez, Manuel Bustabad y yo nos dispusimos a recorrer las calles del centro de Dublín para poder experimentar en primera persona como se vivía San Patricio una vez pasado el desfile. Aquí mas información.
Como es lógico después de salir del bullicio de las calles principales por las que transcurría el desfile, fuimos a caminar por las calles de Dublín en busca de la esencia de esta festividad irlandesa. Empezamos yendo por una de las calles más transcurridas de la ciudad y a su vez la más cara, Grafton Street, calle en la que encontrarás diversidad de tiendas. Pero en el día de San Patricio, lo que nos interesaba realmente era ver el comportamiento de la gente. Es cierto que durante estos días de fiesta, suelen beber bastante, pero eso no es ningún problema para disfrutar del ambiente.
Lo prometido es deuda, es lo que se suele decir cuando dices que vas a hacer algo ¿verdad?. Bueno tal y como prometí, hoy hablaré de nuestro viaje a tierras irlandesas el pasado mes de Marzo. Concretamente en los días de su gran festividad, San Patricio, aquí, que suele celebrarse a mediados del mes.
Como muchos sabéis el día de San Patricio es el festivo más importante de Irlanda y por supuesto festivo nacional por ser su patrón. Este fue establecido por el gobierno en respuesta a la necesidad de mostrar Irlanda a través de una celebración contemporánea de su patrimonio, la cultura y las artes.

Tuvimos la suerte de poder estar en los preparativos de antes del desfile, donde todos los participantes ponían a punto todas las carrozas, sus coloridas vestimentas y practicaban las últimas notas musicales, para que todo saliera a la perfección en el desarrollo del mismo. Se podía ver en las caras los nervios y al mismo tiempo la alegría de los participantes en el día de la celebración más importante de su país.

Primero de todo quisiera pediros a todos disculpas por no escribir estos días pero hemos estado muy liados viajando para poderos contar al detalle los destinos y que podáis disfrutar de ellos en estos próximos meses.
Es cierto que tendría que hablar primero del viaje que realicé a Irlanda, pero he querido realizar este post para que los pequeños detalles nos se me olviden de lo que ha sido la experiencia mía en la Laponia Sueca estos días.
Quiero empezar diciéndoos que he podido ver una de las cosas que tenía que realizar antes de irme de este mundo, que es llegar a ver una Aurora Boreal, mientras que estábamos en la ciudad de Piteå, exactamente en Stormyrbergets Lantgård. No se como explicaros exactamente lo que se puede llegar a sentir en el momento cuando mi compañera de viaje Aniko y yo observamos una especie de nube con apariencia alargada y muy estilizada sobre nuestras cabezas mientras realizábamos un paseo a caballo por la noche en los alrededores de la casa. Todo el rato nos estábamos preguntando si era posible que fuera una Aurora Boreal, porque en un principio, cómo os he comentado antes, tenía apariencia de nube pero con una forma extraña que hacia que nos lo preguntáramos todo el tiempo.

Segovia es una de las ciudades romanas que mejor se mantiene en estos tiempos, solo con ver el buen estado en el que se conserva uno de sus monumentos más importantes, el acueducto.
Pero seguro que muchos de vosotros habéis leído largo y tendido sobre la historia del Acueducto de Segovia, por eso queremos centrarnos más en los rincones que envuelve esta ciudad, por ejemplo el Parque del Alcázar, la Iglesia de la Vera Cruz y las vistas panorámicas desde la carretera de Valladolid en lo alto de la montaña para tener una buena vista de toda la ciudad y alrededores.
Desde el último punto que hemos indicado es aconsejable que se vaya en coche, puesto que esta un poco retirado del centro, pero aunque sea una carretera tiene puntos donde poder dejar el coche y disfrutar sentándote un poco en la ladera de la montaña para disfrutar de las vistas realmente impresionantes.