Viaje al Atardecer

Vida rural en la Laponia Sueca, exactamente en Stormybergets Lantgård

Seguimos hablando de la Laponia Sueca, exactamente de Stormybergets Lantgård, para vivir nuestra propia experiencia rural en el norte de Suecia a 20km de Piteå, donde tuvimos que hacer una parada en la oficina de turismo. En nuestra parada nos quisieron sorprender, así que nos dieron un regalo, el cual nos dejó asombrados… Unos tapones para los oídos, con un lema muy bueno para no olvidarse de esta parte del país nunca, “If you ever miss the sound of the Swedish Lapland, just use this” (Si alguna vez extrañas el sonido de la Laponia Sueca, solo tienes que usarlo). Os puedo decir que el lema es totalmente cierto, la tranquilidad de la zona es tal que como se suele decir, se puede escuchar el silencio.

Ya hechas las presentaciones pertinentes en la propia oficina de turismo de Piteå, pusimos rumbo Aniko Villalba, Mikael Sundqvist y yo, a nuestro destino rural, Stormybergets Lantgård, donde nos recibieron Caroline y Gunne dueños de una granja Bed & Breakfast junto a su hija María, dueños de una granja Bed & Breakfast.

Una vez que llegamos a nuestras habitaciones, la primera impresión nada mas abrir la puerta de mi cuarto fue de dejarme la boca abierta. No se si habéis visto la película de Johnny Depp, La Ventana Secreta, donde se aísla de todo para poder escribir su novela rodeado solamente de naturaleza, pues yo creo que es lo más parecido para que podáis haceros una idea de este sitio tan especial al que pudimos ir al que no le faltaba detalle con sus ventanas que daban directamente a un bosque helado, su chimenea y una cocina para que pudieras cocinar y comer tus propios alimentos sin depender de nadie, todo esto en una casa hecha en 1890 totalmente de madera que le da un toque totalmente rústico, aunque este reformada para su alquiler.

Dejadas las maletas en las habitaciones, nos reunimos con Caroline y Gunne para que nos llevaran en motos de nieve a través de la montaña hasta la cima, donde rodeada de nieve se encontraba un pequeña cabaña donde se iba a preparar nuestro almuerzo para disfrutarlo sentados en troncos cubiertos por pieles. Lo que más puedes apreciar cuando vas a estos sitios desde una ciudad como Madrid es el respirar aire limpio, sin contaminación y la tranquilidad con la que se vive, como lo pueden demostrar las fotografías de este post.

Sentados cada uno en su lugar, nos pusimos a disfrutar de la comida que nos preparó Caroline, reno con setas y patatas a la plancha, acompañado por ensalada y mermelada de arándanos. Todo ello presentado en una plancha de madera recién cortada del árbol con un agujero cercano a una de las esquinas para poder apoyar el vaso sin que se nos caiga, la verdad que una idea muy original, sobretodo cuando hablamos de reciclar ya que al terminar cada uno con su comida el propio plato servía de madera para alimentar la hoguera que teníamos en el centro, no se podía pedir más.

Con el estomago lleno y repuestas nuestras fuerzas tocaba un poco de adrenalina con las motos de nieve, así que nos fuimos con las motos a un descampado para poner a prueba nuestra habilidades en las motos. La nieve estaba bastante blanda, por lo que teníamos que ir con las motos a toda velocidad para no hundirnos. Me tendríais que ver con el acelerador a fondo saltando por los surcos que hacia mi compañera en la nieve, vamos como si de un niño con zapatos nuevos se tratara, solo con decir que me tuvieron que gritar para que parara la moto porque se estaba quemando por la parte del motor, desde donde un humo azulado que no pintaba nada bien. Menos mal que se quedo todo en un susto, porque solo era una especie de gomaespuma al lado del tubo de escape que se estaba quemando de la caña que le estaba dando a la moto, así que retiramos la gomaespuma y pude continuar apretando el acelerador a tope pasando un buen rato como podéis ver en las fotos.

Fue tal el agotamiento que produjo nuestra sesión de motos, que mi compañera solo decía que no se sentía los brazos de la fuerza que tuvo que ejercer con la moto para poder conducirla en esta nieve tan blanda que más de una vez me dejo atascado en ella y tuve que hacer peripecias para poder sacar la moto de ahí.

A continuación os dejamos más fotografías de nuestra mañana por las montañas de  Stormybergets Lantgård.

¡No os perdáis el próximo post, donde os contaré nuestro paseo a caballo por estos increíbles paisajes y os daré unos cuantos consejos!

Fotografía, Viajes Internacionales

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